Un viaje científico a Marte sin salir de la Tierra

Iñaki Ruiz-Trillo (IBE: CSIC-UPF) ha sido una de las 100 personas escogidas para experimentar una expedición espacial al planeta rojo – sin salir de España.

Iñaki Ruiz-Trillo, investigador en el IBE, era el comandante de la última "misión a Marte" de Astroland, donde recogieron muestras para analizar.

Iñaki Ruiz-Trillo, investigador en el IBE, era el comandante de la última "misión a Marte" de Astroland, donde recogieron muestras para analizar. Foto de Iñaki Ruiz-Trillo.

«Los seres humanos habitarán Marte, esto es un hecho. Lo que no sabemos es cuando».

Son palabras de David Ceballos, director general de Astroland, una nueva agencia interplanetaria española que está poniendo a prueba nuestra futura vida en Marte. La agencia ha preparado una cueva en Cantabria, en el norte de España, que pretende simular las duras condiciones en Marte, a fin de poner a prueba tecnologías de comunicación, trajes espaciales, etc., así como los efectos psicológicos de una posible misión al planeta rojo, el único que se cree compatible con la vida humana.

Iñaki Ruiz-Trillo, jefe del laboratorio Multicellgenome lab en el Instituto de Biología Evolutiva (IBE: CSIC-UPF)es una de las 100 personas escogidas, de diferentes disciplinas, para vivir el viaje espacial que todos los humanos podrían experimentar en un futuro cercano – sin salir de España.

El objetivo de la Iñaki era recoger muestras para estudiar la biodiversidad en las cuevas. El efecto secundario fue ser comandante de la misión ‘espacial’, pasando 24 horas en una enorme y profunda cueva que simula las condiciones hostiles de Marte con un grupo de 6 personas, incluidos dos equipos de televisión. En este vídeo (en Catalán), nos habla de esta experiencia única.

 

 

¿Qué es la Agencia Interplanetaria Astroland?

Astroland es una empresa privada que ha preparado una cueva muy grande como una supuesta colonia humana en Marte, para probar tecnologías, equipamientos, etc. para un futuro potencial viaje al planeta rojo. El motivo para hacerlo en una cueva es que, si alguna vez realmente vamos a Marte, es allí donde los expertos creen que tendremos que vivir, debido a las condiciones del planeta.

¿Cómo acabasteis implicados en este proyecto?

Nos contactaron ellos. Un colaborador nuestro, Antonio Guillén, ya había ido a buscar muestras a la cueva, y en esta segunda ocasión yo me uní a él. 

¿Dónde está la cueva?

Se encuentra lejos de todas partes, lo que aumenta la sensación de estar en otro planeta. Desde un pequeño pueblo de Cantabria, hay que caminar unos 15 minutos antes de llegar. Y una vez allí, la cueva es enorme, por lo que hay todavía hay que caminar más hasta llegar a la «base».

 

La base dentro de la cueva, donde los astrolanders pasaron la noche y donde se instaló el laboratorio.
La base dentro de la cueva, donde los astrolanders pasaron la noche y donde se instaló el laboratorio. Foto de Iñaki Ruiz-Trillo.

¿Cuánto tiempo estuvisteis en la cueva?

Normalmente las expediciones a Astroland tienen una duración aproximada de tres días, pero estuvimos sólo 24 horas, porque un par de equipos de televisión (uno de la BBC y uno de Vice) vinieron con nosotros y no se podían quedar más tiempo.

 

«Nuestro objetivo era recoger muestras para hacer metabarcoding – un análisis genético para encontrar todas las especies de una muestra»

¿Qué ibais a hacer allí?

El objetivo de Astroland era probar cómo de viable es hacer trabajo de campo con las tecnologías, equipos y condiciones que tendríamos si estuviéramos en una misión a Marte. Nuestro objetivo científico era recoger muestras de la cueva, para hacer metabarcoding, es decir, un análisis genético de muestras ambientales para detectar qué organismos viven.

¿Cómo funciona el metabarcoding?

Básicamente cogemos muestras de un entorno – en este caso las sacamos del barro y del agua (había un lago dentro de la cueva) – y luego amplificamos el gen 18s, un gen ribosomal presente y bastante conservado en todos los eucariotas. Tener su secuencia permite ver qué organismos hay en la muestra, y si hay alguno nuevo. De hecho, en la expedición anterior se encontró una nueva especie de ameba, que ha sido llamada Astroquadrula, y uno de nuestros objetivos era encontrarla de nuevo para secuenciar su 18s.

 

«Aprendí muchas cosas sobre mí mismo y sobre gestión de personas: habilidades muy importantes para mi papel como jefe del laboratorio!»

¿Qué destacarías de la experiencia?

Ser el comandante de la misión y tener que convivir con un grupo diverso de personas durante 24 horas en un espacio reducido ¡fue una gran experiencia de aprendizaje! Aprendí muchas cosas sobre mí mismo y sobre cómo gestionar a las personas: habilidades muy importantes para mi papel como investigador principal en el laboratorio. Además, a pesar de las evidentes diferencias, fue bastante emocionante fingir que estábamos en una misión en Marte: seguir los protocolos espaciales tan estrictos, probar el traje espacial -que, debo decir, es mucho más incómodo de lo que pensaba-, el efecto psicológico de estar aislado… No creo que «agradable» sea la palabra, debido a las condiciones, ¡pero es sin duda una experiencia increíble que me encantaría repetir!

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