Eva Maria Novoa (CRG): «Es maravilloso encontrar respuestas a los misterios que nos fascinan»

Hablamos con la líder del grupo de investigación de Epitranscriptómica y Dinámica del ARN en el CRG sobre su carrera científica. Eva Maria Novoa nos explica también qué hay que cambiar en el mundo académico, y aconseja a los jóvenes interesados en ciencia.

Eva Maria Novoa es una de las últimas líderes de grupo en incorporarse al CRG. Nos habla de su carrera científica.

Eva Maria Novoa es una de las últimas líderes de grupo en incorporarse al CRG. Nos habla de su carrera científica.

Eva Maria Novoa nació en Barcelona hace 36 años. Aquí comenzó su carrera y, después de dar vueltas por el mundo, trabajando desde Estados Unidos hasta Australia, volvió a su ciudad natal, donde dirige el Grupo de Investigación de Epitranscriptómica y Dinámica del ARN en el Centro de Regulación Genómica (CRG) desde septiembre de 2018. Le gusta tocar el piano y jugar al voleibol playa, tomar unos vinos con los amigos, y escaparse con su familia los fines de semana.

¿Qué carrera estudiaste?

Hice dos cursos de Biología, uno de puente, y dos más de Bioquímica, en la UB. Pero a pesar de hacer la carrera larga — para entonces eran 4 años y no 3 como ahora —, me pilló justo en el primer año del Plan de Bologna, en el que ya era obligatorio hacer un máster de uno o dos años antes de poder hacer el doctorado…

Y te lanzaste a la bioinformática.

¡Muchos amigos míos hicieron másteres de un año en los que básicamente repetían lo mismo que habían aprendido durante la carrera! Teníamos que hacer un máster, y muchos escogieron la opción más corta y fácil posible. A pesar de ser una opción tentadora, me pareció una pérdida de tiempo, y pensé que ya que me obligaban a hacerlo, sería mejor si, como mínimo, aprendía algo nuevo. Un amigo me dijo que seguramente, por mi carácter, me gustaría programar, así que decidí hacer el Máster de Bioinformática de la UPF, aunque eran dos años. En el máster aprendí a programar, pero también muchas matemáticas, estadística, análisis de datos… Me gustó mucho y me resultó muy útil; ¡creo que estudié más durante el primer año del máster que a lo largo de toda la carrera! Era uno de los primeros años en los que se hacía el máster… Curiosamente, ahora estoy trabajando aquí, en el Parque de Investigación Biomédica de Barcelona (PRBB), ¡donde hay muchos de los investigadores que me dieron clase!

Así que no te arrepientes.

Fue una decisión un poco aleatoria, ¡pero cambió toda mi trayectoria profesional! Después he hecho tanto wet lab (trabajo de poyata en el laboratorio) como dry lab (computacional), y me quedo con este segundo. A día de hoy la bioinformática es esencial, en mi laboratorio la mayoría de estudiantes son biólogos experimentales, pero les digo desde el principio que deben aprender a programar. Considero que en nuestro campo no puedes depender solo de colaboradores, tienes que saber tu misma un mínimo de bioinformática.

Al acabar el máster hiciste el doctorado en el IRB y después te fuiste a EEUU.

Sí, hice un postdoc en el MIT, en el Laboratorio de Biología Computacional liderado por Manolis Kellis. Estuve allí dos años — empalmando dos becas diferentes — y después decidí destinar el tercer año de la beca Human Frontiers (HFSP) a continuar con mi postdoctorado en la otra punta del mundo, Australia. El motivo principal de este cambio fue que quería investigar en un laboratorio donde fuese posible llevar a cabo una parte computacional pero también experimental. Durante mi estancia en el MIT me di cuenta de que, al menos para mí, es esencial tener un laboratorio en el que llevar a cabo experimentos y así testear las hipótesis que surgen del análisis de datos que haces usando la bioinformática. Creo que la combinación de wet dry lab es esencial para que un laboratorio sea altamente eficiente.

«Para mí es esencial tener un laboratorio en el que llevar a cabo experimentos y así testear las hipótesis que surgen del análisis de datos que haces usando la bioinformática.»

¿Por qué decidiste venir al CRG?

Quería volver a casa, pero también estaba muy bien en Australia. Solo me presenté a esta posición del CRG porque me interesaba la genómica y la bioinformáticael CRG era muy fuerte precisamente en esta combinación. Tenía claro que si no obtenía esta plaza, me quedaba en Australia.

Pero conseguiste la plaza… ¡Y no en las condiciones más fáciles!

Sí, justo dos días antes de venir a hacer la entrevista en el CRG… ¡Supe que estaba embarazada! Me acababan de ofrecer también trabajo como líder de grupo en Australia, y me quedé un tiempo más — durante el embarazo y los primeros 6 meses de mi hija Irene, cuando estuve de baja. Vinimos aquí justo después.

Está claro que empezar tu laboratorio ha sido duro…

Empezar tu propio grupo siempre es un reto, y hacerlo con un bebé, ya te puedes imaginar… Sin el soporte de mi familia, que vive aquí, hubiese sido casi imposible. Además, económicamente tampoco ha sido un camino de rosas, por motivos burocráticos. Al venir a Barcelona nuestra hija solo tenía 7 meses y mi marido se ha dedicado a cuidarla todo este primer año. Pero al venir de Australia, no le están pagando el paro, ni allí ni aquí. Y a mi los primeros nueve meses me consideraban todavía ‘no residente’, y tenía que pagar el máximo de impuestos.

La verdad es que, en retrospectiva, no recomendaría la experiencia de acabar la baja de maternidad y empezar en seguida tu propio laboratorio. Hubiese necesitado tres meses más de por medio, para organizarme. ¡Me tocó empaquetar y desempaquetar, trasladarme y empezar un laboratorio entero en la otra punta del mundo cuando todavía estaba de baja!

¿Crees que se deberían proporcionar más facilidades cuando tienes hijos?

En Australia te ofrecen 6 meses de baja maternal; y si hubiese llevado 5 años trabajando en la universidad, hubiese tenido derecho a un año entero. Aquí tienes unos 4 meses. Ahora la cosa está mejorando, han aumentado el permiso para los padres, también, pero queda mucho trabajo por hacer

Aun así, en poco tiempo, ¡ya tienes un grupo de 8 personas!

Cuatro de ellas ya vinieron conmigo desde Australia, dos estudiantes de doctorado, un técnico, y un bioinformático.

¿Ya tenías a gente a tu cargo allí?

Sí, se podría decir que empecé a «entrenarme» como líder de grupo durante mi último año allí. Tienen un tipo de posición intermedia en la que eres independiente, tienes tus propios estudiantes y becas, pero estás dentro del grupo de un investigador principal más senior, y esto te da cierta estabilidad y tranquilidad.

Una situación ideal… ¿Y qué esperas ahora de tu grupo?, ¿quieres que crezca más o es la medida adecuada?

De medida está bien, pero quizás estaría bien tener algún estudiante menos y algún postdoc más, para equilibrar. Pero de momento he recibido muchísimas solicitudes de predocs y muy pocas de postdocs. Creo que es difícil conseguir buenos postdocs interesados en venir a un grupo que justo empieza. Suelen querer ir a laboratorios más establecidos, de más renombre. El caso de Leszek, mi único postdoc, es especial porque nos conocimos en una conferencia y nuestros intereses estaban realmente muy alineados.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? 

Para mí, lo mejor de la investigación es lo divertido que es investigar y lo maravilloso que es encontrar respuestas a los misterios que nos fascinan. Por supuesto, en el día a día no siempre encontramos respuestas a los «grandes misterios», pero sí a los pequeños, y un día, de golpe, quizás has encontrado la respuesta a uno de los grandes.

«Para mí, lo mejor de la investigación es lo divertido que es investigar y lo maravilloso que es encontrar respuestas a los misterios que nos fascinan»

¿Qué cambiarías del mundo académico?

El balance de vida personal y trabajo. Es verdad que cada vez hay más conciencia de cuán importante es el hecho de tener un buen «work-life balance», y los institutos, como por ejemplo el CRG, cada vez incorporan más medidas para ayudar a mantener este balance. Por desgracia, vivimos en un mundo competitivo donde tu éxito como investigador o investigadora principal (o como postdoc, predoc, etc.) se mide por tus publicaciones. Y si alguien se te avanza y publica lo que tu estabas preparando mientras mantenías un buen balance de vida personal y laboral… Pues la próxima vez quizás no te preocuparás tanto por este equilibrio, porque las futuras becas que consigas dependen de estas publicaciones. El problema, por tanto, es el sistema de publicación y evaluación que premia solo a quien llega primero en la carrera. Y esto es un grave error, ya que hace que determinados experimentos a veces no se hagan con todos los controles necesarios, o que incluso en algunos casos extremos haya publicaciones con datos manipulados. Pero a parte de los problemas científicos asociados a esta «carrera por ser el primero», este sistema también hace que los investigadores tengan un balance de vida personal y profesional peor que gente que trabaja en otros ámbitos laborales.

«La carrera por publicar primero empeora tanto la calidad de la investigación como el balance de vida personal y profesional de los investigadores e investigadoras»

¿Qué aconsejarías a una persona que se esté planteando investigar?

Buf, hay muchos tipos de consejos que se podrían dar. Pero si me tengo que quedar con uno, le diría que se pregunte a sí misma antes de embarcarse en esta aventura: «¿por qué quiero investigar?». La respuesta seguramente no pasará ni por el sueldo, ni por el prestigio, ni por el balance de la vida personal y laboral. Seguramente será porque te apasiona la ciencia, resolver misterios, y quieres dedicar tu esfuerzo y tiempo a avanzar en el conocimiento de un campo científico que te fascine. Así que mi consejo sería precisamente este: no te olvides del motivo por el cual investigas, y escoge un grupo de investigación y una pregunta científica que te fascinen.

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