20 años del PRBB: las infraestructuras que hacen posible la investigación

El Parque de Investigación Biomédica de Barcelona celebra dos décadas poniendo el foco en los espacios, servicios, plataformas y equipos humanos que sostienen la investigación de sus centros.

Jordi Camí, director general del PRBB, durante su intervención en el acto institucional del 20 aniversario del parque.

Jordi Camí, director general del PRBB, durante su intervención en el acto institucional del 20 aniversario del parque.

Cuando hablamos de investigación biomédica, a menudo pensamos en descubrimientos, laboratorios y personal investigador. Pero para que la ciencia ocurra, hace falta mucho más: espacios preparados, servicios técnicos, plataformas compartidas, mantenimiento, gestión de proyectos, administración y una comunidad capaz de trabajar de forma coordinada.

Esta es una de las ideas que el Parque de Investigación Biomédica de Barcelona (PRBB) ha querido reivindicar en la celebración de su 20 aniversario. Más que mirar atrás solo para conmemorar el camino recorrido, el aniversario ha servido para poner sobre la mesa una pregunta muy actual: ¿qué necesita hoy la investigación biomédica para seguir avanzando?

Actualmente, el PRBB agrupa 7 centros de investigación y una masa crítica de cerca de 1.700 personas. Pero una parte muy importante de esta comunidad no corresponde solo a los perfiles más visibles de la investigación, como los investigadores e investigadoras principales o el personal postdoctoral. De hecho, alrededor del 70% de las personas que trabajan en el parque desarrollan tareas vinculadas a áreas como las infraestructuras científicas, la gestión de proyectos, el mantenimiento, los servicios científico-técnicos o la administración. Es decir, forman parte de la estructura que permite que los proyectos de investigación puedan llevarse a cabo cada día.

“Detrás de cada descubrimiento hay una enorme estructura humana y tecnológica que es imprescindible para hacer posible la investigación”

Jordi Camí, director general del PRBB.

Un modelo basado en compartir

Cuando el PRBB abrió sus puertas en 2006, el modelo de reunir centros independientes en un mismo edificio, con espacios, servicios e infraestructuras compartidas, todavía no era tan habitual como lo es hoy en los grandes entornos científicos. La idea, simple pero poco habitual, empezó a gestarse a finales de los años ochenta: crear un espacio donde instituciones vinculadas a la investigación biomédica, universitaria y hospitalaria pudieran convivir y favorecer colaboraciones de forma natural.

Veinte años después, este modelo de convivencia entre los centros continúa siendo una de las principales singularidades del parque. Los centros mantienen su autonomía científica e institucional, pero comparten 18 plataformas tecnológicas, como la de proteómica, mesoscopía o criopreservación; programas transversales como Intervals, el programa de formación transversal del PRBB; y diversos comités intercentro, como los de Buenas Prácticas Científicas, Igualdad, Diversidad e Inclusión, Bioseguridad o Sostenibilidad.

Según Reimund Fickert, director de Comunicación y Relaciones Institucionales del PRBB, esta forma de trabajar ha contribuido a crear una cultura propia.

“El PRBB lleva veinte años experimentando con una idea que hoy parece evidente pero que en su momento era muy poco habitual: compartir espacios, servicios, tecnología y cultura científica entre instituciones independientes. Esta colaboración radical es probablemente lo que mejor explica la identidad del parque”

Reimund Fickert, director de Comunicación y Relaciones Institucionales del PRBB

La infraestructura invisible de la ciencia

En estas dos décadas, la investigación biomédica se ha vuelto más tecnológica, más digital y más dependiente de plataformas altamente especializadas. En el PRBB, este cambio se ve claramente en la evolución del personal técnico especializado, que ha pasado de representar el 14% de la comunidad en 2007 al 37% actual.

Esta transformación muestra que la investigación de excelencia no depende solo de captar talento científico, sino también de disponer de entornos técnicos capaces de acompañar proyectos cada vez más complejos. Plataformas científicas, servicios científico-técnicos, animalarios, infraestructuras digitales, espacios de prototipado o sistemas de seguridad forman parte de un ecosistema que a menudo queda fuera del relato público de la ciencia, pero que es esencial para que esta pueda avanzar.

Un ejemplo es el μFabLab, un espacio impulsado conjuntamente por el Laboratorio Europeo de Biología Molecular Barcelona (EMBL Barcelona), el Centro de Regulación Genómica (CRG), la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y el PRBB para facilitar el desarrollo y prototipado de nuevas herramientas experimentales adaptadas a las necesidades de la investigación.

“Cada vez más, la investigación necesita espacios flexibles donde la biología, la ingeniería y la tecnología trabajen conjuntamente”

Oliver Blanco, director de Infraestructuras del PRBB.

Para Blanco, el reto es que estos entornos sean capaces de evolucionar sin interrumpir la actividad científica. “La ciencia evoluciona muy rápido y las infraestructuras tienen que evolucionar con ella sin detener la actividad investigadora”, afirma.

Esta misma idea es compartida por Joan Antoni Fernández, director del animalario del PRBB, que defiende que “las plataformas científicas necesitan una actualización constante si quieres mantener un entorno competitivo para la investigación internacional”.

En paralelo, el parque está inmerso en procesos de renovación técnica y energética, y mira también hacia nuevos espacios como el futuro PRBB Ciutadella, vinculado al nuevo campus del antiguo Mercat del Peix.

Prepararse para una ciencia que todavía no conocemos

Si algo muestran los últimos 20 años es que la ciencia cambia más rápido de lo que a menudo somos capaces de anticipar. En 2006, muchas de las herramientas que hoy forman parte del día a día de los laboratorios, desde el análisis masivo de datos hasta las nuevas tecnologías digitales, todavía no existían o no tenían el protagonismo actual.

Por eso, el PRBB evita hablar del futuro como si fuera un camino cerrado. Más bien, el reto es construir infraestructuras y servicios lo suficientemente flexibles como para adaptarse a transformaciones que todavía no podemos prever del todo.

En este contexto, la inteligencia artificial (IA) aparece como uno de los grandes factores de cambio. Según Camí, la IA ya empieza a intervenir en procesos que hasta hace poco parecían exclusivamente reservados al criterio humano, como la formulación de hipótesis, el análisis de datos complejos o la generación de contenido científico.

“Intentar oponerse a esta transformación es inútil”, afirma. Por eso, defiende que el gran reto es la ética y la regulación de la IA: “Habrá que establecer marcos legales y éticos para consensuar cuanto antes y entender cómo podemos utilizar estas herramientas para acelerar el conocimiento científico con una IA responsable”.

Una comunidad pensada para crecer

El 20 aniversario del PRBB se ha conmemorado este 20 de mayo con un acto institucional en el Auditorio del parque, conducido por la periodista Núria Dias y con la asistencia de representantes políticos y científicos, entre ellos la rectora de la Universidad Pompeu Fabra, Laia de Nadal; el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; y la consellera de Investigación y Universidades, Núria Montserrat.

El acto combinó intervenciones institucionales, vídeos conmemorativos y miradas desde dentro de la comunidad científica del PRBB. Después de la bienvenida y de la intervención del alcalde de Barcelona, Jordi Camí situó los principales retos del parque en esta nueva etapa. La celebración también incluyó vídeos con los directores y directoras de los centros del PRBB, así como intervenciones de Montserrat Coll, de EMBL Barcelona, y Joana Porcel, de ISGlobal, que aportaron la perspectiva de los centros que forman parte del ecosistema.

Pequeño olivo entregado durante el acto de celebración del 20 aniversario del PRBB.
Pequeño olivo entregado durante el acto de celebración del 20 aniversario del PRBB. El olivo simboliza la idea de que la investigación necesita tiempo, cuidado y un entorno que la haga posible.

La conmemoración se cerró con el obsequio de un pequeño olivo a los asistentes, un símbolo del modelo que el parque quiere reivindicar: la ciencia necesita tiempo, cuidado y un entorno que la haga posible.

“La investigación, como un olivo, necesita tiempo, cuidado y un entorno que la haga posible. Lo que hemos construido estos veinte años es precisamente eso: una comunidad pensada para crecer y perdurar”

Jordi Camí, director general del PRBB.

El acto completo se puede recuperar en el canal de YouTube del PRBB, donde también está disponible el vídeo SomPRBB, una pieza conmemorativa dedicada a las personas que forman parte de la comunidad del parque.

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