Miki Ebisuya (EMBL Barcelona): “Investigar es un privilegio; puedo dedicar mi vida a estudiar lo que me fascina»

Miki Ebisuya es una investigadora japonesa que vino desde el instituto de investigación RIKEN hasta EMBL Barcelona, un centro del PRBB, en 2018. La líder del grupo de biología sintética del desarrollo nos explica cómo ha sido su carrera científica hasta el momento.

Miki Ebisuya llegó a EMBL Barcelona, un centro del PRBB, en 2018, donde lidera el grupo de investigación de biología sintética del desarrollo.

Miki Ebisuya llegó a EMBL Barcelona, un centro del PRBB, en 2018, donde lidera el grupo de investigación de biología sintética del desarrollo.

Miki Ebisuya dirige el laboratorio de Biología Sintética del Desarrollo en el Laboratorio de Biología Molecular Europeo (EMBL) de Barcelona. Le gusta el buceo, por lo que está encantada con las vistas al mar desde su despacho en el Parque de Investigación Biomédica de Barcelona (PRBB). También disfruta con los audio-libros. De hecho, empezó a aficionarse a ellos con la finalidad de aprender inglés, y ahora aspira a poder escucharlos en español algún día. Esta joven investigadora fue elegida recientemente por la Agencia de Ciencia y Tecnología de Japón (JST) para recibir el primer «Premio a una investigadora brillante (Premio Jun Ashida)«. Ebisuya nos explica su carrera científica, la cual la trajo desde su Japón natal hasta el PRBB.

 

 

¿Qué estudiaste en la universidad?

Estudié biología y después realicé un doctorado en biología celular, transducción de señales y bioinformática. Una vez graduada, tuve la suerte de crear mi propio grupo, sin la necesidad de cursar un postdoctorado, lo cual es algo muy poco común. Se trataba de un grupo muy pequeño en la Universidad de Kioto, con tan solo 2-3 estudiantes.

 

Y cambiaste de tema totalmente, ¿verdad?

¡Sí! Siempre me ha gustado hacer varias cosas, lo encuentro muy satisfactorio y divertido. De niña, mi juego favorito era el LEGO. Y me gustaba la biología. Así que me pareció buena idea combinar ambas cosas, con la finalidad de ‘crear’ elementos biológicos. Y así es como me inicié en el mundo de la biología sintética.

 

Joven y con poca experiencia, con un nuevo grupo por delante y un nuevo tema… ¡Debió ser un reto!

Fue bastante problemático – tuvimos que empezar desde cero, ¡no sabíamos nada sobre biología sintética! Pero tuve mucha suerte ya que en mi equipo había estudiantes con mucho talento y, además, mi supervisor de doctorado, Eisuke Nishida, me ayudó mucho: fue muy generoso y me permitió traer a mi grupo algunos de los estudiantes que había en su laboratorio.

 

Pasaron cinco años y te trasladaste al Centro de Biología del Desarrollo RIKEN en Kobe…

Mi contrato en Kioto estaba a punto de acabar, de modo que necesitaba un nuevo puesto de trabajo. Además, quería aprender sobre biología del desarrollo. Era bióloga celular, ¡no tenía conocimiento sobre animales! Sin embargo, quería reconstituir mecanismos de desarrollo…

 

¿Por qué?

La biología sintética nació a principios de los 2000 y yo, siendo nueva en el campo, no podía competir con los laboratorios que llevaban trabajando en esta rama desde entonces… Ya que la mayoría de trabajo se había llevado a cabo en organismos unicelulares, como E. coli o levaduras, decidí reconstituir los casos en organismos multicelulares – y así buscar mi propio espacio, de alguna manera.

 

«La mayoría del trabajo en biología sintética se había llevado a cabo en organismos unicelulares, así que para buscar mi propio espacio, decidí enfocarme en organismos multicelulares»
Miki Ebisuya

 

¿Cómo llegaste a EMBL Barcelona?

He vivido siempre en la región de Kansai, en Japón. Luego viajé desde Osaka hasta Kioto, más tarde a Kobe… Quería vivir en un lugar completamente distinto. Uno de los centros del PRBB, el Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud, Universidad Pompeu Fabra (DCEXS-UPF), tiene un acuerdo de colaboración con el Centro de Biología del Desarrollo RIKEN. Y había estado en Barcelona varias veces, gracias a James Sharpe (actual director de EMBL Barcelona). En el año 2013, me invitó a un evento en el PRBB y, años más tarde, a otro.

Cuando James estaba a punto de ser nombrado director de la nueva unidad de EMBL en Barcelona, me envió un correo electrónico donde me explicaba que estaban buscando nuevos investigadores principales. Me pedía que distribuyera la oferta a mis compañeros en Japón. Esta oportunidad me resultó muy interesante – había quedado impresionada con la belleza que desprende el PRBB y sus alrededores, así como con los grupos de investigación del parque y de EMBL en particular -, de modo que decidí presentarme como candidata. No obstante, y para que conste, ¡también (a regañadientes) hice llegar la oferta a todos mis compañeros!

 

¿Cómo ves la vida en Barcelona, hasta el momento?

¡No me puedo quejar, con este paisaje! Puedo ver el mar desde mi despacho, y también puedo ir a nadar cada día después de trabajar. Mi marido, que es un investigador postdoctoral en mi laboratorio, menos de dos meses después de llegar aquí ya se ha apuntado al equipo de voleibol que representa a EMBL en el torneo que organiza el PRBB. Además, la comida aquí es genial; nosotros, como japoneses, adoramos el marisco, el pescado y el arroz. ¡Barcelona es perfecta!

En cuanto al nivel de investigación, también he tenido la suerte de encontrar grupos increíbles en este mismo edificio, con los que puedo interactuar fácilmente. Compartir diferentes puntos de vista e ideas es algo muy positivo, por ejemplo, las reuniones conjuntas entre laboratorios de los diferentes centros.

 

«He tenido la suerte de encontrar grupos increíbles en este mismo edificio, el PRBB, con los que puedo interactuar fácilmente»

 

¿Qué te resulta más diferente, respecto a Japón?

Aquí la gente interactúa mucho más. En Japón, la investigación se lleva a cabo de manera más individual. Los investigadores japoneses tienden a trabajar en silencio en el laboratorio y a centrarse en su propio proyecto. Por otro lado, la mayoría de investigadores europeos buscan constantemente nuevas colaboraciones y se comunican mucho entre ellos en su día a día. Creo que ambas maneras de trabajar tienen sus ventajas. Yo todavía estoy aprendiendo a trabajar al estilo europeo, intentando encontrar el equilibrio entre centrarme en mi propio proyecto y comunicarme con el resto.

 

¿Qué es lo mejor de investigar?

Ser investigadora es algo que siempre he querido desde que era pequeña; ¡es un sueño hecho realidad! Tengo compañeros de laboratorio muy talentosos, un mentor (James) y un equipo de administración que me ayudan en todo lo posible y equipamiento de laboratorio de última generación… Quizás, lo que más me guste sea que puedo alimentar mi pasión y curiosidad. ¡Dedicar mi vida a estudiar lo que encuentro interesante! Otro aspecto positivo es que los errores, en investigación, no son un problema. De hecho, ¡nos pasamos el 99% de nuestro tiempo fallando! Esta mentalidad de que fallar no es malo, sino algo necesario, hace que afrontemos los nuevos retos con mayor facilidad.

 

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