Covid19: aprender del pasado para planificar el futuro

Dos de los actuales proyectos de investigación en el ISGlobal pueden ayudarnos a entender mejor la pandemia del coronavirus – y a evitar una segunda ola.

El uso de mascarillas, el lavado de manos y el distanciamiento social podrían evitar una segunda ola. Imagen de cottonbro (Pexels).

El uso de mascarillas, el lavado de manos y el distanciamiento social podrían evitar una segunda ola. Imagen de cottonbro (Pexels).

El nuevo coronavirus, el SARS-Cov2, y la enfermedad que provoca, la Covid19, han trastornado nuestras vidas en los últimos meses – y previsiblemente cambiarán también nuestro futuro.

Uno de los centros del Parque de Investigación Biomédica de Barcelona (PRBB), el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), ha estado al frente de la lucha contra la Covid19 desde el inicio de la pandemia. Dos de sus actuales proyectos pueden ayudarnos a entender mejor lo que ha pasado y anticipar lo que vendrá.

COVICAT

El proyecto COVICAT comenzó el pasado mes de junio. Se trata de un estudio epidemiológico que pretende entender la evolución de la infección en la población catalana.

Trabajan con 24.000 voluntarios, todos ellos provenientes de cohortes poblacionales preexistentes antes de la pandemia. Esto quiere decir que ya se tienen muchos datos previos sobre estas personas – genéticos, ambientales, clínicos y de hábitos de vida. Lo que pretende el estudio es ver cómo estas personas han vivido la pandemia, como los ha afectado, para dibujar un mapa que ayude a caracterizar la enfermedad a nivel clínico-biológico-molecular y entender mejor los diferentes estadios, pronósticos y complicaciones. Esto ayudará a conocer las causas del porqué el virus afecta más a algunas personas y porque el pronóstico también es diferente según el individuo.

CoviCat pretende averiguar como 24.000 personas han sido afectadas por la pandemia, para dibujar un mapa que ayude a caracterizar la enfermedad a nivel clínico-biológico-molecular y entender mejor los diferentes estadios, pronósticos y complicaciones.

El estudio consistirá en:

  • Una encuesta online sobre los hábitos de vida, aspectos laborales, uso de los servicios de salud, actividad física, salud mental, y síntomas en relación con la pandemia de Covid-19, tanto durante el pre-confinamiento como el confinamiento.
  • Una donación voluntaria de una muestra de sangre, con la que se hará una caracterización serológica del estado de inmunidad al virus, para saber si la persona ha estado en contacto con el virus y ha generado anticuerpos. Comparar esto con los datos previos de cada individuo dará pistas sobre qué factores pueden afectar la susceptibilidad ante la Covid-19 y la generación de inmunidad.

«Ahora mismo estamos contactando con todas las personas y estamos teniendo una respuesta maravillosa a la encuesta», dice Manolis Kogevinas, investigador de ISGlobal y coordinador del proyecto. «Hemos pedido fondos de investigación adicionales para poder hacer un seguimiento prolongado con cuestionario, medidas ambientales y una nueva muestra de sangre. Con la primera muestra haremos una estimación de la prevalencia (frecuencia) de la infección en la población catalana, pero si conseguimos más financiación podríamos estudiar la evolución de la inmunidad en la población», continúa.

“Proporcionaremos una evaluación del «coste» amplio tanto de la crisis como de las medidas de confinamiento»
Manolis Kogevinas

Los autores confían en que tendrán resultados únicos sobre los efectos del confinamiento a nivel socioeconómico, de salud mental o de género. «Proporcionaremos una evaluación del «coste» amplio tanto de la crisis como de las medidas de confinamiento en la sociedad», explica Kogevinas. «Esperamos proporcionar pruebas que puedan ayudar a las autoridades de salud pública a mitigar los efectos sociales adversos de la respuesta a la pandemia», añade Carlota Dobaño, responsable del grupo de investigación de inmunología de ISGlobal.

Modelos matemáticos para predecir una segunda ola

Con la evolución de la pandemia, muchos países comienzan a aliviar las restricciones de movimiento y contacto, pero decidir cómo y cuándo hacerlo es difícil. Se trata de encontrar un equilibrio delicado entre la necesidad de reactivar la economía y el riesgo de una segunda ola de infecciones que podría saturar los sistemas de salud.

«Evaluar este riesgo es difícil porque no tenemos información fiable sobre el número real de personas infectadas o el grado de inmunidad desarrollado en la población», explica Xavier Rodó, jefe del programa de Clima y Salud de ISGlobal. Su equipo intenta anticiparse a una potencial segunda oleada de casos evaluando a nivel cuantitativo la eficacia de las actuales estrategias de contención.

El equipo ha generado un modelo matemático que:

  • divide la población en siete grupos: susceptibles, en cuarentena, expuestos, infecciosos no detectados, reportados infecciosos y confinados, recuperados y muertos.
  • permite simular el grado de confinamiento de la población
  • permite simular las diferentes estrategias post-confinamiento

Jugando con este modelo y cambiando los diferentes parámetros, han mostrado que cuanto más largo es el primer confinamiento más tarde vendrá una posterior ola, que será también más leve. En cuanto al desconfinamiento, han observado que hacerlo de forma gradual resulta en un menor número de infecciones y muertes.

Las proyecciones basadas en este modelo indican también que mantener el distanciamiento social, utilizar mascarillas y la higiene de manos, podría reducir la tasa de transmisión del virus suficientemente como para reducir la magnitud de la próxima ola (si la tasa se reduce en un 30 %), o incluso evitarla completamente (si la tasa se reduce en un 50%).

«Nuestro modelo es particularmente útil para países que todavía no han llegado al pico de los casos, ya que les proporciona una herramienta para planificar la mejor forma de desconfinamiento y de regreso a la «normalidad» en sus condiciones»
Leonardo López

«Nuestro modelo permite modelar el desconfinamiento de la población de manera explícita. Esto hace que sea particularmente útil para aquellos países o comunidades que aún no llegan a la cima de los casos, ya que les proporciona una herramienta para planificar la mejor forma de desconfinamientoy de regreso a la «normalidad» en sus condiciones», explica Leonardo López, co-autor del estudio. «Tal vez algo a tener en cuenta es que, como muchos modelos del mismo tipo, es un poco conservador; asume que la población confinada está perfectamente aislada del resto, cuando en realidad sabemos que no hay un aislamiento ideal en la práctica», concluye el investigador.

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