Testosterona, estradiol, progesterona, cortisol. Todas ellas son hormonas esteroides con un papel fisiológico muy importante en el desarrollo, crecimiento, mantenimiento y regulación del organismo y su sistema reproductor.
A nivel molecular, las hormonas son mensajeros químicos que transportan una señal de una célula a otra. A diferencia de otros mensajeros que activan receptores en la membrana celular, las hormonas esteroides son lipídicas y pueden penetrar dentro de la célula atravesando la membrana. Una vez en el citoplasma de la célula, las hormonas se unen a sus receptores, los cuales estaban inhibidos hasta entonces por su unión a las proteínas HSP (proteínas de choque térmico). Una vez la hormona se une al receptor, las HSP son liberadas y el nuevo complejo «hormona-receptor hormonal» viaja al núcleo. Allí se une al ADN y regula la expresión génica, activando o reprimiendo la formación de determinadas proteínas que generarán una respuesta a la señal hormonal.
Además, desde el citoplasma, las hormonas esteroides también son capaces de activar las vías de señalización de las quinasas: estas vías también acaban afectando la regulación génica.
De esta manera, la señalización por hormonas esteroides es más directa y rápida que la señalización a través de muchos otros mensajeros que se quedan en la membrana y envían su señal a través de una larga cascada de moléculas.




