Lost in translation?

La traducción genética, desde el ARNm a las proteínas, ejerce un papel crítico en la regulación celular y la salud humana. El control preciso de este proceso es crucial en enfermedades como la diabetes y la neurodegeneración.

Proceso de transcripción y traducción.

La transcripción, a partir del ADN, se encarga de la síntesis de proteínas gracias al proceso de traducción. BioRender (2019).

La información esencial para la vida está codificada en el ADN. Pero son las proteínas las que hacen la mayor parte del trabajo en las células. ¿Sabéis cómo los nucleótidos (las unidades básicas que forman el ADN) transfieren la información a los aminoácidos que forman las proteínas? Pues gracias a la transcripción y la traducción, dos procesos que tienen lugar en el núcleo y en el citoplasma, respectivamente.

La transcripción, es la transferencia de información del ADN al ARN mensajero (ARNm).

La traducción es la transferencia de información del ARNm a las proteínas.

Durante mucho tiempo se ha pensado que la transcripción era el mecanismo prioritario de control de la expresión génica, pero últimamente se ha descubierto que la traducción es más importante de lo que se pensaba.

El código genético especifica que cada codón (formado por tres nucleótidos) en el ARNm se corresponde con un aminoácido específico. Los ARN de transferencia (ARNt) son las moléculas que ejecutan el código, llevando un aminoácido en uno de sus extremos y uniéndose al correspondiente codón por el otro.

Todo esto sucede dentro de unas máquinas moleculares llamadas ribosomas, que catalizan la reacción. La traducción finaliza cuando el ribosoma se encuentra con uno de los tres ‘codones stop’ en el ARNm. Cuando esto pasa ninguno de los ARNt puede reconocer este codón y la cadena de aminoácidos es liberada.

La mayor parte de la energía que consume una célula se dedica a hacer ribosomas y a la traducción, un proceso esencial para la vida. Por lo tanto no es sorprendente que la traducción esté altamente regulada. Por ejemplo, el estrés celular y otras condiciones fisiológicas están controlados por la actividad del factor de iniciación de la traducción eIF2a. Este factor es modificado en situaciones de estrés, dando lugar a una respuesta que cambia el perfil transcripcional de las células, es decir, qué genes se transcriben. Errores en este sistema de control contribuyen a enfermedades como la diabetes, el síndrome metabólico, la osteoporosis y la neurodegeneración.

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