En el mundo de la genómica, los “microarrays” son los reyes. Son portaobjetos de vidrio, de unos 5 cm de largo por 2 cm de ancho, en los que se pueden colocar hasta 1 millón de ínfimas gotas, una junto a la otra. Cada una de estas gotas, que se adhieren químicamente al vidrio, forman un punto que contiene generalmente una única sonda –un trozo de ADN que corresponde a un fragmento del genoma. Así, se puede tener una gran colección de genes, incluso el genoma entero, todo ello representado en pocos portaobjetos. Este sistema permite llevar a cabo análisis en decenas de miles de genes a la vez, mientras que normalmente se tendrían que hacer gen a gen.
El más habitual de estos estudios es el de la expresión génica. Se dice que los genes ‘se expresan’ cuando estos se activan para convertirse en proteínas, que finalmente harán la función especificada por el gen. En esta conversión hay unos intermediarios, los ARN mensajeros (ARNm). Cada gen produce, en general, un ARNm y estos son los que los científicos detectan para saber si un gen se está expresando. Con esta finalidad se sacan los ARNms de las células, se marcan con unas moléculas fluorescentes y se ponen encima del microarray, donde cada ARNm reconocerá a su sonda – un punto del microarray – y se unirá específicamente. Así se puede observar el microarray y ver qué puntos son fluorescentes: estos representan los genes que se están expresando.
De este modo los científicos pueden saber qué genes se expresan en una condición determinada y a qué niveles (según la intensidad de la fluorescencia), y también se pueden comparar dos condiciones, marcando los ARNms con colores diferentes. Por ejemplo, se puede comparar la expresión génica de una persona sana y de una enferma, o en la misma persona antes y después de tomar un medicamento, y así ver qué genes se expresan en una condición y no en la otra. Todo esto da pistas sobre qué genes pueden estar implicados en la enfermedad, o qué efecto tiene la medicación.
En el PRBB hay servicios de microarrays gestionados por el Hospital del Mar Research Institute y por el Centro de Regulación Genómica (CRG); unos servicios que usan varios grupos que trabajan en campos muy diversos, desde la biología molecular hasta la evolución.




