Con la edad, los ovarios contienen cada vez menos ovocitos. Pero, según un nuevo estudio del Centro de Regulación Genómica (CRG), esta pérdida no parece producirse de forma pasiva. Los resultados sugieren que el ovario podría ajustar cuántos ovocitos abandonan el estado de reposo en función del tamaño de su reserva.
El estudio, publicado en Nature Aging, ha reconstruido en tres dimensiones cómo cambia el ovario de ratón a lo largo de su vida reproductiva. Para ello, el equipo ha combinado microscopía de hoja de luz e inteligencia artificial para contar y clasificar los ovocitos de más de 100 ovarios intactos. En total, ha analizado más de 85.000 células.
Una proporción estable a lo largo de la vida
El análisis muestra que la reserva de ovocitos disminuye aproximadamente diez veces con la edad. Aun así, la proporción de ovocitos que se encuentran en la transición entre el estado de reposo y el crecimiento se mantiene estable, alrededor del 14 %.
Esta regularidad sugiere que el ovario no funciona solo como un almacén que se va vaciando con el tiempo. Según el equipo, podría existir algún mecanismo capaz de detectar el tamaño de la reserva y ajustar el número de ovocitos que se activan. La señal responsable, que podría ser hormonal o neuronal, todavía se desconoce
El ovario no parece activar una cifra fija de ovocitos, sino mantener una proporción estable.

El mapa también ha revelado diferencias importantes entre animales muy similares. Al llegar a la pubertad, algunos ratones tenían hasta tres veces más ovocitos que otros, pese a ser de la misma cepa genética, tener la misma edad y haber crecido en las mismas condiciones.
Estas diferencias ya se observaban en animales jóvenes, lo que sugiere que podrían originarse durante las primeras etapas del desarrollo.
Observar el ovario entero
Hasta ahora, buena parte del conocimiento sobre la reserva ovárica procedía del análisis de secciones finas de tejido. Este método permite estudiar una parte con mucho detalle, pero dificulta obtener una visión completa del órgano.
En este estudio, los ovarios se hicieron transparentes para poder observarlos enteros. Las imágenes se obtuvieron mediante microscopía de hoja de luz en la plataforma de imagen mesoscópica de EMBL Barcelona, situada en el PRBB. Posteriormente, un sistema de inteligencia artificial identificó y clasificó cada ovocito dentro del volumen tridimensional.
Este enfoque no solo permite contar ovocitos. También ayuda a situarlos dentro del ovario y a ver cómo se distribuyen en el espacio. De hecho, el estudio identifica patrones en la localización de los ovocitos y un posible cuello de botella en una fase concreta de su crecimiento.
Ver el ovario entero permite entender no solo cuántos ovocitos hay, sino dónde están y en qué estado se encuentran.

El equipo ha compartido el procedimiento, las imágenes y el modelo de inteligencia artificial a través de BiaPy, una plataforma abierta de análisis de imágenes. Esto permitirá que otros laboratorios puedan reproducir el trabajo y aplicar el método a nuevas muestras.
¿Y en humanos?
La técnica también se ha probado en muestras de tejido ovárico humano y podría facilitar futuros estudios sobre la reserva ovárica. Sin embargo, los resultados sobre la proporción de ovocitos que empiezan a activarse proceden de ratones, que tienen un ritmo reproductivo muy distinto del nuestro.
Por tanto, todavía no se puede afirmar que los ovarios humanos regulen su reserva de la misma manera. El nuevo mapa proporciona, sin embargo, una herramienta para investigar esta cuestión observando el órgano en conjunto.
D’Angelo, A., Franco-Barranco, D., Musy, M., Sharpe, J., Arganda-Carreras, I. & Böke, E. (2026). Three-dimensional mapping of intact ovaries reveals the aging dynamics of the ovarian reserve. Nature Aging. doi: 10.1038/s43587-026-01178-z.




