¿Qué es la leucemia y porqué aparece?

Todos hemos oido hablar de la leucemia, el cáncer de la sangre, pero ¿sabías cuantos tipos distintos hay? ¿Y cómo se produce? La bióloga Teresa D’Altri nos lo cuenta.

Los eritrocitos son la mayoría de las células sanguíneas y le dan a la sangre su color rojo. En la leucemia, las proporciones de las células sanguíneas se invierten.

Los eritrocitos son la mayoría de las células sanguíneas y le dan a la sangre su color rojo. En la leucemia, las proporciones de las células sanguíneas se invierten. Imagen de qimono, Pixabay.

La leucemia es el cáncer de la sangre. La palabra proviene del griego antiguo, donde Leukós significa blanco y haima significa sangre. Y eso ya es un buen indicio de lo que es: sangre más blanca.

Nuestra sangre está formada por una variedad de células y por un líquido llamado plasma. Cada tipo de célula realiza una función diferente y coexiste en proporciones bien definidas:

  • Los eritrocitos o glóbulos rojos, representan la gran mayoría (40-45% del volumen de sangre) y son responsables del transporte de oxígeno. Le dan a la sangre su color rojo.
  • Los glóbulos blancos están principalmente involucrados en la defensa inmune. Se pueden subdividir en:
    • Células linfoides, como los linfocitos B y T
    • Células mieloides, como neutrófilos y macrófagos.
  • Las plaquetas son necesarias para la coagulación de la sangre.

Todas estas distintas células son generadas a partir de las células madre de la sangre de manera jerárquica, en una gradación de la capacidad de auto-renovación y la multipotencia (es decir, la capacidad de dar origen a toda la gama de células sanguíneas).

 

Vista esquemática de la jerarquía hematopoyética en la formación de células sanguíneas.
Vista esquemática de la jerarquía hematopoyética en la formación de células sanguíneas.

 

Todo este proceso está estrechamente regulado en todas las etapas, a fin de garantizar el equilibrio correcto entre los diferentes tipos de células funcionales maduras que componen la sangre.

 

La leucemia es el cáncer de la sangre. Significa «sangre blanca» porque en la leucemia los glóbulos rojos son menos prominentes de lo que generalmente son sobre los blancos.

 

El mantenimiento de dicho equilibrio depende en última instancia de la regulación genética fina de las células madre de la sangre y de las células progenitoras. En consecuencia, no es sorprendente que cuando esas células sufren una o más mutaciones que les dan una ventaja proliferativa, actúen rompiendo el equilibrio y generando así leucemia. Con las proporciones alteradas, los glóbulos rojos son menos predominantes sobre los blancos de lo que suelen serlo. Por eso esta condición fue nombrada SangreBlanca.

Cuando las cosas van mal

La leucemia se desarrolla por culpa de células que pierden su capacidad para diferenciarse y generar células sanguíneas funcionales maduras, y en cambio aumentan su capacidad para proliferar. Es decir, están atrapadas en un estado inmaduro donde crecen de más, lo que dificulta la función de todo el sistema hematopoyético y finalmente invade otros órganos.

Los primeros signos de leucemia incluyen fatiga, infecciones recurrentes y sangrado abundante. Estos síntomas son causados principalmente por dos eventos concomitantes, como los dos lados de la misma moneda: la escasez de células sanguíneas funcionales y la sobreabundancia de células inmaduras no funcionales.

 

Ilustración de las células sanguíneas como se ve bajo el microscopio. A muestra sangre normal, con una mayoría de glóbulos rojos. B muestra sangre leucémica, con abundantes células leucémicas de tipo progenitor.
Ilustración de las células sanguíneas como se ven con el microscopio. El panel A muestra sangre normal, con una mayoría de glóbulos rojos. El panel B muestra sangre leucémica, con abundantes células leucémicas de tipo progenitor.

 

Las mutaciones que causan la leucemia pueden tener lugar en diferentes células de origen, dando lugar a los diferentes tipos de leucemia:

  • Las leucemias linfoides se caracterizan por el crecimiento excesivo de progenitores linfoides y son predominantes en niños y adolescentes.
  • Las leucemias mieloides se producen cuando mutan los precursores mieloides, y afectan típicamente a los ancianos.

Además, las leucemias también se clasifican según la velocidad de crecimiento de la población de células cancerosas:

  • Las leucemias agudas están formadas por células de rápida proliferación y pueden ser fatales para los pacientes en pocos meses si no se tratan.
  • Las leucemias crónicas se caracterizan por un ritmo más lento de progreso del cáncer y pueden no ser diagnosticadas durante años.

Esta doble clasificación comprende la mayoría de los subtipos de leucemia, aunque también existen otras formas.

 

 

Cada año, aproximadamente 13,8 nuevos casos de leucemia se diagnostican cada 100,000 ciudadanos. Eso significa más de 70.738 casos nuevos anuales en Europa, y el número aumenta continuamente.

Por lo tanto, encontrar nuevas opciones de tratamiento para la leucemia es urgente y representa un área de investigación prioritaria en todo el mundo, donde la comunidad científica está logrando muchas mejoras.

 

Sobre el autor/a
Teresa D’Altri es científica por naturaleza y formación. Tiene un doctorado en biomedicina de la Universidad UPF y actualmente trabaja como investigadora postdoctoral en el BRIC en Copenhague. Es una apasionada de la comunicación científica y disfruta trabajando en entornos internacionales. ¡Le encanta aprender algo nuevo cada día!  

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