La inmunoglobulina D, una nueva pista para entender las alergias

Un estudio liderado por el Hospital del Mar Research Institute identifica en las amígdalas las células que producen este anticuerpo, que podría tener un papel importante en la tolerancia a los alérgenos.

Imagen de microscopía de una sección de tejido de la amígdala con anticuerpos IgD marcados en verde e IgM en rojo.

Sección de tejido de la amígdala donde se pueden observar anticuerpos IgD, en verde, e IgM, en rojo. La investigación sitúa en las amígdalas el origen de las células productoras de IgD, un anticuerpo que podría tener un papel en la tolerancia a los alérgenos. Fuente: Hospital del Mar Research Institute.

¿Por qué algunas personas desarrollan una alergia y otras no? La respuesta tiene que ver, en parte, con la capacidad del sistema inmunitario para aprender a tolerar sustancias que no representan una amenaza real, como algunos alimentos, el polen u otros elementos presentes en el ambiente.

Un estudio internacional liderado por el Hospital del Mar Research Institute (HMRIB) aporta ahora una nueva pieza a este rompecabezas. El trabajo, publicado en Journal of Experimental Medicine, se centra en la inmunoglobulina D (IgD), un tipo de anticuerpo todavía poco estudiado que podría contribuir a mantener el equilibrio de la mucosa nasofaríngea, la zona que conecta la nariz y la garganta.

Seis miembros del equipo investigador del Hospital del Mar Research Institute que ha estudiado el papel de la inmunoglobulina D en la tolerancia a los alérgenos.
De izquierda a derecha: Mauricio Guzman, Xavi Marcos Fa, Donata Martinuzzi, Andrea Cerutti, Celia Corral Vazquez y Martyna Filipska, miembros del equipo del Hospital del Mar Research Institute que ha participado en el estudio. Fuente: Hospital del Mar Research Institute.

El equipo ha identificado, por primera vez, las células que dan lugar a estos anticuerpos: unas células de memoria B específicas, llamadas células de memoria IgD, que pueden transformarse en células plasmáticas productoras de IgD. También ha situado su origen en las amígdalas, un lugar estratégico porque es una de las primeras zonas donde el cuerpo entra en contacto con antígenos que llegan por el aire o a través de los alimentos.

Esta localización podría ser clave para entender cómo el sistema inmunitario decide qué debe tolerar y ante qué debe reaccionar. Según los autores, si este mecanismo falla, pueden favorecerse respuestas inflamatorias como las alergias.

El estudio también ha analizado pacientes con distintas inmunodeficiencias primarias y muestra que la producción de IgD depende de diversas señales reguladoras del sistema inmunitario. Cuando estas señales fallan, la IgD puede desaparecer; cuando otras vías se alteran, puede acumularse en exceso.

Aunque todavía será necesario validar esta vía en nuevos estudios, los resultados abren la puerta a explorar futuras estrategias terapéuticas basadas en la IgD. El equipo del HMRIB ya prepara estudios en modelos in vivo para analizar si este anticuerpo podría ayudar a modular la respuesta frente a los alérgenos y, potencialmente, en otras enfermedades relacionadas con la inflamación.


Lee la noticia completa en la web del Hospital del Mar Research Institute.


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