El cáncer necesita energía para moverse

Un estudio del CRG ha comprobado que las células cancerígenas desencadenan una respuesta energética a la compresión mecánica, a la que se someten los tumores para expandirse por el cuerpo.

En las células cancerosas las mitocondrias (rosa) se acumulan alrededor del núcleo (azul) formando "hoyos". Crédito: Rito Ghose & Fabio Pezzano / Centro de Regulación Genómica.

Cuando las células sufren compresiones mecánicas el ADN se somete a estrés que puede conllevar a la rotura de sus cadenas. Se conoce, sin embargo, que las células cancerígenas metastásicas son capaces de colarse por el tejido tumoral, pasar por los torrentes sanguíneo y linfático y llegar a un nuevo tejido donde establecerse.

Ahora, un estudio del Centro de Regulación Genómica (CRG) detalla que cuando estas células se someten a altas compresiones las mitocondrias se desplazan hacia la superficie del núcleo para bombear ATP, la molécula que provee las células de energía. Esto provoca un pico de producción de energía que permite a los complejos de reparación de ADN, que necesitan de mucho ATP, actuar rápidamente y mantener la estabilidad de las células.

Además, el equipo ha comprobado el impacto que podría tener a nivel clínico analizando biopsias de tumores de mama de 17 pacientes. Los resultados muestran que, en los frentes invasivos del tumor aparecieron los halos NAM (las mitocondrias que se adhieren a la superficie del núcleo con tanta tensión que llegan a encerrarlo). Así como también han comprobado que el andamiaje interno celular que mantiene la forma de la célula se reconfigura para adaptar la nueva forma.

«Es una señal clara de que las células se están adaptando a la tensión y reconfigurando su metabolismo» Fabio Pezzano, co-primer autor

Este hallazgo pone de manifiesto el funcionamiento de las células metastásicas y abre puertas a desarrollar nuevas terapias dirigidas exclusivamente al andamiaje que generan para desplazarse, reduciendo la capacidad invasora de los tumores.

En palabras de Verena Ruprecht, coautora del estudio, «es una capa completamente nueva de la regulación en biología celular, que marca un cambio fundamental en nuestra comprensión de cómo las células sobreviven en periodos intensos de estrés físico». Ya que, tal y como apunta el estudio, probablemente nos encontremos ante un fenómeno universal en biología que podría darse en las células embrionarias, en la ramificación de neuronas o las células inmunitarias que recorren los ganglios linfáticos.

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