¿Qué es la complejidad? Todos tenemos una intuición básica sobre lo que es simple. Un cristal es simple, un gas dentro de una botella es simple.
¿Pero qué es aquello complejo? No hay una definición general, pero existe cierto consenso sobre dos características básicas comunes en todo sistema complejo.
La primera es que tiene que estar formado por muchas partes en interacción: proteínas o genes dentro de una célula, neuronas dentro del cerebro, u hormigas dentro de un nido.
La segunda, y más importante, es que algunos de los patrones que se manifiestan a nivel global no pueden ser explicados por (o ‘reducidos a’) las propiedades de las unidades individuales. Por ejemplo, las memorias no se pueden explicar en términos de la actividad de neuronas individuales, ni los complejos nidos hormigueros se pueden entender mirando solo a una hormiga. Es la inteligencia colectiva, resultado de las interacciones entre muchas hormigas, la que crea el nido y hace que la colonia se comporte como un superorganismo. En el lenguaje de los sistemas complejos se dice que la memoria o el comportamiento de la colonia ‘emergen’ de las interacciones individuales.
En nuestra búsqueda de una imagen integradora de la biología y una completa comprensión de las enfermedades, necesitamos considerar múltiples escalas y abrir nuestra mente a patrones emergentes. De las células a los humanos, cada nivel es importante, pero moverse del uno al otro siempre implicará alguna cosa nueva que no puede ser captada por el nivel inferior. Este es un mensaje importante a tener en cuenta en nuestra experiencia diaria como científicos, y la única forma de encontrar las respuestas correctas a nuestras complejas preguntas.




