Desde junio de 2025, en el Parque de Investigación Biomédica de Barcelona (PRBB) se han recogido 1.870 kg de plástico rígido generado en los laboratorios, principalmente procedente de cajas de puntas y tapones.
Se trata de un residuo muy habitual en un entorno de investigación, donde parte del material que se utiliza en el día a día es de plástico y de un solo uso. Así pues, separar este material es especialmente importante, porque si se recoge de manera diferenciada se puede reciclar mejor y darle una segunda vida.
La iniciativa surgió a raíz de una propuesta del grupo grassroots y se trasladó a la Junta de Sostenibilidad del PRBB con un objetivo claro: encontrar una manera de dar una segunda vida a este tipo de residuo. Desde entonces, se han habilitado contenedores específicos en la zona de los montacargas del lado hospital para que el personal del Parque pueda depositar este plástico rígido de manera separada.
La recogida de este material se realiza en colaboración con EINA Inserción Laboral, una empresa especializada en la destrucción certificada de documentos confidenciales. Aprovechando su sistema de transporte, EINA se lleva el material del Parque y lo lleva a una planta de Esparraguera, donde este plástico se recicla para convertirlo en pellets de plástico que pueden volver a utilizarse como materia prima.
Más allá del beneficio ambiental de reciclar un residuo más, la iniciativa también tiene un impacto social. EINA trabaja para ofrecer oportunidades laborales a jóvenes tutelados y extutelados con dificultades de acceso al mundo laboral, acompañándolos en sus primeros pasos profesionales y ofreciéndoles formación y orientación de cara al futuro.
Así, la recogida de plástico rígido no sólo permite reducir residuos y mejorar su gestión dentro del Parque, sino que conecta sostenibilidad e inclusión social en una misma iniciativa.







